Jimmy

Un plátano para tu activismo

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En el distrito de Miraflores, donde vivo en Lima, hay un letrero en todos los establecimientos comerciales que dice:

“Ordenanza nº 294 MM
En este local y en todo el distrito de Miraflores está prohibida la discriminación.”

Un día yo estaba con dos amigos frente a uno de esos letreros y uno de ellos dijo “No entiendo porque esos letreros existen”. Yo fácilmente le respondí “Ellos existen para que la gente prejuiciosa se calle y respete a todos. Yo me siento protegido con esta ordenanza”, entonces él dijo “Pero no eres una persona discriminable”. Me eché a reír “Amigo, soy negro, gay y extranjero. Es obvio que soy discriminable”.

Soy discriminable, pero excepto por uno u otro amigo evangélico homofobico en la escuela, nunca me sentí discriminado. Y sé por que: nunca dejé que nadie me discrimine y nunca pensé que alguien tiene el derecho de creerse mejor que yo.

Así también debe pensar el futbolista brasileño Daniel Alves. Esta semana le lanzaron un plátano desde la grada mientras se preparaba para lanzar un corner. ¿Y qué hizo? Agarró la fruta y se la comió. Para mi, su acto fue mejor que cualquier otra cosa que hubiera hecho para responder al insulto racista. La escena generó una repercusión enorme en las redes sociales en Brasil. Con el hashtag #somostodosmacacos (Somos todos monos, en Portugués) anónimos y famosos publicaron fotos en donde comían o simplemente tenían un plátano a la mano. Algunos vieron este movimiento como apoyo a la actitud del futbolista, pero muchos activistas de internet, negros y blancos, que paran el día en el Facebook supuestamente defendiendo las minorías, la vieron como un insulto a todos los negros. “Esta gente blanca y famosa que está subiendo fotos con plátanos no sabe lo que sufre un negro todos los días de su vida. Ellos son los opresores.” y “El movimiento negro no apoya esa campaña, que empezó en el Instagram de Neymar, que ni siquiera se asume como negro” fueron algunas de las cosas que fueron escritas y compartidas. Leí todo eso con asco. Sentí como si gente que ni siquiera me conoce me estuviera juzgando como alguien que pertenece a un grupo menor, que necesita de ayuda y compasión.

Nací en una familia de clase media, pero mi padre es de origen pobre. Él siempre supo que tendría que trabajar mucho para lograr algo en su vida y fue lo que hizo.  Ascendió en la vida de forma honesta, tuvo seis hijos y nunca tuvimos que pasar dificultades. Todos estudiamos en buenas escuelas y hoy seguimos nuestro camino. Inteligente, él jamás esperó que el Estado o la culpa ajena le dieran cualquier cosa. Él luchó por su espacio y lo encontró, a pesar de que era negro, pobre y comunista en la época de la dictadura militar en Brasil. ¿Qué derecho tengo de victimizarme?

Lo único que quiero del Estado es que él garantice ser crimen cualquier tipo de discriminación, y que haya castigos severos a los que no respeten la ley. Además de eso, no necesito de la compasión, simpatía o culpa de nadie. Dejen de hablar del color de mi piel como si fuera algo de lo que debo lamentarme. Yo, como individuo, soy más que mi color, mi sexualidad, mi cuerpo o cualquier otra cosa. Como bien dijo Oprah Winfrey, en el final de los ochenta, en los inicios de su exitosa carrera televisiva:

La gente piensa que uno tiene que liderar un movimiento de Derechos Civiles todos los dias de su vida, que tiene que ser el portavoz y representar la raza. Yo entiendo lo que ellos quieren decir, pero no tengo que hacerlo, tampoco hacer lo que los otros quieren que yo haga. Negro es sólo el color de mi piel. Yo soy negra. Yo soy mujer. Mi talla de zapato es 41. Para mi todo eso es lo mismo.

La mejor manera que alguien tiene para representar el grupo de que es parte en la sociedad es con el esfuerzo para ser alguien, para que tu nombre llegue antes de tu etiqueta, y no con activismo barato en el Facebook. Si mi cabello es laciado y no un black power, si me dicen Jimmy y no Negro, y si me toca un novio blanco, nada de eso quiere decir que no me asumo negro. Ser negro es algo que no tengo que asumir, porque es obvio. Es como ser alto. A propósito, odio cuando me dicen lo que puedo o no hacer por ser negro, porque eso es querer ponerme en un lugar donde la gente cree que debo estar, sin tener en cuenta en ningún momento mi voluntad.

Entonces, para usted que habla mal de su amiga que ha laciado su cabello, que critica el futbolista negro que es casado con una mujer blanca, que dijo huevadas de Miley Cyrus porque ella puso bailarinas negras en su videoclip y piensa que soy un estúpido por no pensar como usted, todo lo que tengo a darle es:

banana

 

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