Jimmy

¡No matemos el coqueteo!

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(Imagen: Wikihow)

Un trago, unas cuantas palabras, una canción, un baile, un piropo, hasta un puto guiño en el momento exacto. Son tantas las maneras de seducir a uno y lo único que muchos saben decir es “¿Vives sólo? Te puedo visitar”. Y eso que para algunos un”¿Follamos?” ya basta.

No hablo de tramites, pero de química. Esa cosita rara que creemos saber de frente cuándo no existe, pero que a veces nos demoramos en descubrir que existe. O nunca has conocido a alguien que jamás te llamó la atención hasta que un día, de la nada, se puso un polo diferente o se cortó el pelo y ¡wow! ¿Cómo nunca lo vi antes?

Cuando vivía en Brasil, tenía un amigo que aquí llamaré Juan. Él me pareció buena onda el día que lo conocí, pero nada atractivo. Dos semanas después, me moría por él. Porque no tengo suerte, Juan era heterosexual. Pero me quedé con la pregunta: ¿Me hubiera interesado en él si lo hubiera conocido en Tinder? Obvio que no. Lo descartaría en la primera cita, sin pensar que habría cualquier posibilidad de que me empezaría a gustar días después.

Pero quiero hablar del contrario, de la química que se cría por Whatsapp y que nadie parece tomarse la molestia de traer a la realidad. No estoy pidiendo un mes de galanteo, pero unas chelas, unos puchos, una conversación minimamente interesante y un par de miradas profundas antes de tirar los calzoncillos al aire suelen bastar.

O un té con limón, que una vez me hizo un chico cuando yo estaba enfermo en casa. O una pizza, que me dijo una amiga que es lo que le lleva su marido para animarla. Super porn movie. Todo vale, pero ¡coqueteen, carajo! Enviar un par de fotos de tus genitales no es coquetear. Decir cochinadas por chat a alguien que no conoces, menos aún. Quitarse la ropa luego de entrar al departamento tampoco.

Como usuario de todas las aplicaciones disponibles para solteros, extraño lo rico que era tener algunas dudas “¿Me besará?”,  “¿Habrá una segunda cita?”, “¿Hoy tiramos?”. Ahora ya sabes todas las respuestas en dos minutos. Así como lo rico del sexo es cómo se llega al orgasmo – ya que a nadie le gusta venirse en un minuto; lo rico de una cita solía ser convencer el otro a querer lo mismo que tú. Ahora todos ya salen de sus casas sabiendo qué va a pasar. El coqueteo, amigos, está en terapia intensiva. ¡No lo matemos así!

 

 

 

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